sábado, 6 de noviembre de 2010

Viriato, el terror romano


A raíz de la nueva serie de Antena 3 Hispania, he visto interesante hablar sobre Viriato, el hombre que mantuvo en jaque a Roma y consiguió retrasar la dominación romana de la península Ibérica.

Los documentos que se tienen no permiten saber cuándo ni dónde nació Viriato, la única referencia de su tribu nativa está en Diodoro Sículo, que la sitúa en la costa lusitana. Tito Livio le describe como un pastor que se hizo cazador y soldado. Para Apiano, fue uno de los guerreros que escapó de la encerrona del cónsul Galba en la flor de la juventud lusitana. Según Apiano, durante los siete años que comandó las tribus lusitanas no hubo un solo caso de indisciplina, lo que nos ofrece una imagen de Viriato de líder justo y fiel a la palabra dada.

En el siglo III a. C. Roma comenzó la conquista de Hispania, durante la Segunda Guerra Púnica, cuando el Senado envió un ejército para bloquear el envío de refuerzos a Aníbal, que estaba en Italia. La conquista duró 200 años, y la Guerra Lusitana es una de las mejor documentadas de ella.

Servio Sulpicio Galba mandaba el ejército sobre 150 a. C. y atacó los restos de la resistencia lusitana. Los lusitanos enviaron una embajada, temiendo la destrucción de sus tierras.Los soldados romanos masacraron a los lusitanos, pudiendo escapar Viriato.

Durante tres años los lusitanos lucharon a la defensiva hasta que en una ofensiva de los romanos quedaron cercados en Turdetania por Cayo Vetilio en el año 147 a. C. Durante el sitio Viriato fue elegido líder de los lusitanos.


Viriato logra romper el sitio y eso hace que le nombren líder de la confederación de tribus. En los días posteriores al sitio romano los lusitanos siguieron usando la táctica de las guerrillas con gran éxito, y acabaron matando al cónsul Cayo Vetilio.

Durante las campañas siguientes Viriato venció a Cayo Plaucio, Claudio Unimano y C. Nigidio. Sin embargo las fuerzas que trae Quinto Fabio Máximo Emiliano y su experiencia militar hacen que Viriato tenga que retirarse. Viriato inicia contactos dilemáticos con otras tribus y las convence para que luchan contra Roma, recuperando el terreno perdido. Viriato vence a Quinto Fabio Máximo Serviliano y consigue arrancar un acuerdo de paz a cambio de la vida de Serviliano.

A pesar del acuerdo, los romanos querían desembarazarse de Viriato, y por eso, en el año 139 a. C., sobornaron a los embajadores lusitanos Audax, Ditalco y Minuro para que lo asesinaran. Al volver a su campamento, le mataron mientras dormía. Luego fueron al campamento romano a cobrar la recompensa, pero el cónsul Servilio Cepión, sucesor y hermano de Serviliano, ordenó su ejecución con las siguientes palabras: "Roma no paga a traidores".

Táutalo, el sucesor de Viriato fue obligado a firmar la paz. Finalmente el cónsul Marco Popilio Laenas entregó a los lusitanos las tierras que habían sido la causa de la larga guerra. Sin embargo, la pacificación total sólo se logró en tiempos de Augusto.

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